HABLAMOS DE RÍTMICA

HABLAMOS DE RÍTMICA

Desde el martes 7 de marzo hasta el 26 de marzo de 2017, estará expuesta al público esta exposición que lleva por título “Rítmica”. Una muestra de pintura, grabado CARTEL_15cm Oky fotografía.

La cuestión del tiempo y del espacio, así como de la huella que dejamos en esos espacios que una vez fueron ocupados serán algunas de las cuestiones que queden subyacentes en la piezas mostradas.

Partiendo de la idea de que Rítmica (adjetivo femenino que deriva del latín rhythmĭcus, y este del griego ῥυθμικός rythmikós) alude a Ritmo, interesa recordar como la define la Real Academia Española, cuando recoge lo siguiente:

  1. Orden acompasado en la sucesión o acaecimiento de las cosas.
  2. Sensación perceptiva producida por la combinación y sucesión regular de sílabas, acentos y pausas en el enunciado, especialmente en el de carácter poético.
  3. En relación a la Música, de la proporción guardada entre los acentos, pausas y repeticiones de diversa duración en una composición musical.

Interesa la relación de esta palabra con el verbo Fluir, así es como en un espacio ocupado por estas obras que se muestran, cada escena marca el ritmo. Se podría decir que el tiempo transcurre implacable. Tiempo a veces detenido en un instante de recuerdos que nos lleva a espacios secretos del alma. Un viaje en tren, alegoría del fluir de la vida. Y en ese viaje, existe el encuentro entre lo real y lo irreal, entre el sueño y la vigilia, entre el pensamiento y la acción.

Desde este planteamiento el elemento artístico se transforma en elemento de encuentro de miradas que no se quedan en lo que a golpe de vista muestra, de lecturas de lo no visible o de invisible.

En este sentido, el arte es lo que ocupa, lo que preocupa, el elemento artístico con sus distintas lecturas, con sus infinitas miradas, que no es sólo lo que se ve.

La música, esa forma de comunicación, de expresión artística, de lenguaje de “lo invisible”, quizás el más universal, nos brinda posibilidades de representar esos espacios invisibles, esas otras miradas.

Cuatro puntos de interés conviene destacar, ya que estos serán los que den forma a la muestra que aunque abierta a interpretaciones distintas dependiendo de la subjetividad de quien mira, se define por conceptos como Ritmo-Movimiento, Espacio-Tiempo, Percepción-Conciencia, Música-Silencio.

El primer punto de interés lo marca el título que se da a la muestra, que como adjetivo femenino que acompaña a un nombre propio o sustantivo alude directamente al concepto de Ritmo y movimiento.

El espacio-tiempo, nos sirve como excusa para hablar de ritmo, a veces detenido a veces continuo.

Estímulos que llegan a través de los sentidos, rememoran momentos ya pasados que sin esperarlo nos asaltan y nos lleva a revivir emociones que de algún modo siguen perviviendo, “acalladas” en nuestro interior, en nuestra memoria sensitiva. La música, como “el alma” invisible, como el pensamiento silencioso.

En la muestra se exponen, entre otras obras, 24 fotografías en papel japonés Mitsumata, en pequeño formato de las que interesa reseñas que la captura de imágenes es una de las cuestiones de interés. Esta no es llevada a cabo de un modo seriado sino más bien, a través de la captura aleatoria de imágenes con significado poético, con una correlación en tiempo y espacio recorrido. Busca construir una narración poética, en base a pequeñas experiencias sensitivas expresadas a través de “lo visual”.  Este aspecto justifica su carácter experimental. Las imágenes son tomadas desde la ventanilla de un tren en movimiento, pasa por alto lo más evidente, la imagen que a golpe de vista se impone, y se detiene en los reflejos  que unas veces hablan del interior del vagón, otras del exterior contrario, y otras del encuentro de exterior e interior. Así el énfasis puesto en la mirada subjetiva que distingue una imágenes de otras aún hablando de espacios y tiempos compartidos.

Seguramente, cuando miramos por una ventanilla de un tren pasan inadvertidas aquellas imágenes reflejadas, ni tan siquiera las vemos aunque estemos mirando sobre ellas. Nuestra atención las traspasa y se dirige a lo que se ve en el exterior del tren.

Esto será uno de los aspectos de mayor interés de la muestra, nuestra percepción humana de las realidades circundantes que ya las distintas teorías sobre Percepción visual y Espacial, tratan al abordar aquellos fenómenos relacionados con esta cuestión de la percepción mediatizada biológica, social y culturalmente.

Es fácil, traer al recuerdo la mítica Caverna de Platón, en la que se hablaba de hombres que sólo veían sombras proyectadas en una pared por su imposibilidad de movimiento y este era su conocimiento de la realidad circundante. Así movimiento, ritmo, percepción, visibles e invisibles, son conceptos entrelazados y que en esta muestran hablan desde la subjetividad, desde una mirada intima, detenida en el silencio del instante y siguiendo las pulsiones del alma que sin embargo marca el ritmo.

La música presente en otro conjunto de obras mostradas que llevan por título Tacet  pretende traer a la conciencia el elemento musical de la muestra.  Así Tacet ( “él o ella calla”, “él o ella queda en silencio”), término utilizado en notación musical se utiliza para indicar que la persona intérprete de un instrumento o voz no debe sonar, no tiene intervención durante un tiempo.

En 1952, la pieza 4’33” de John Cage constituyó una muestra única del uso de esta notación. En la partitura de esta obra se indica tacet en los tres movimientos para todos los instrumentos. La pieza tiene una duración total de 4 minutos y 33 segundos, en los que en realidad no se interpreta una sola nota.

Con “Ciudad Prohibida” se hace notar la presencia de alguien que desde una ventana observa el paso de las nubes. No se saben a dónde irán, ni de dónde vendrán, más este pueblo permanece en su mismo lugar. Como un árbol centenario o quizás como una roca inerte. No se sabe si está habitado o sólo existen sombras que observan desde sus ventanas el tránsito de las nubes. Es una imagen quieta, parece inmóvil, donde se registran viejas casas, vegetación indomable y el aire, el cielo.

Otra de las piezas claves será “El Estanque”,  conectando pensamiento, tiempo, espacio con la cuestión del Arte, de la creación, del “Ser Artista”. Con presencia del elemento simbólico de la Manzana, pieza central, con la que se podría estar hablando del Paraíso Perdido, del Jardín de las Hespérides. También podríamos estar hablando del Juicio de Paris aunque en este se represente a una manzana de oro. Incluso podría tratarse de la carrera de Atalanta recogiendo manzanas. O quizá se trate de una de las manzanas que portan las tres carites que acompañan a Venus. Así la Manzana, como prefiguración del conocimiento, relacionada con la vida y con la muerte, con el tiempo, con el espacio.  Desde aquí la postura, más cercana a Oriente en cuanto al sentido del ritmo que sigue el tiempo, como un continuum, un Eterno Retorno.

En resumen, podemos hablar de espacio a veces móvil, espacio a veces quieto. Desde donde se observan cambios de claro a oscuro, de oscuros a claros. Estos cambios de luces afecta a como se iluminan el paisaje, la escena sobre los que se proyectan las luces y sombras. Predomina la expresividad del exterior frente a un interior que nos habla de intimidad. La mirada del pensamiento de quien observa el devenir del tiempo.

Imágenes alegóricas del concepto tiempo, que aun invisible camina veloz. El tiempo, también a veces detenido, silencioso, vacío. Los cambios de luces nos indican el paso del tiempo, el “Ritmo” de la vida. Lo que parecía blanco ahora es añil, y luego ocre y luego gris, y así es como la realidad va cambiando cada segundo, haciendo ver que nada es lo que parece y que todo es efímero y cambiante.

Un guiño a la obra de John Cage no pasa desapercibida. Y tal como diría Mircea Eliade (Imágenes y símbolos, 1999), «traducir una Imagen a una terminología concreta, reduciéndola a uno solo de sus planos de referencia, es peor que mutilarla, es aniquilarla, anularla en cuanto instrumento de conocimiento» . Porque el arte, desde aquí no sólo se entiende como instrumento de goce o placer, sino como instrumento comunicador e incitador del pensamiento consciente. Entendiéndose en su papel de medio para la búsqueda de respuestas donde se producen encuentros, visiones de futuro, de pasado y conciencia de presente.

C-´2-´)

Ceres Adriana García-Baquero Velasco